Medicina legal

Consentimiento Informado


 

CARTA DE CONSENTIMIENTO INFORMADO

La Carta de Consentimiento bajo información o de consentimiento informado es de observancia obligatoria en la atención que se proporciona a los pacientes y constituye la evidencia documental de que el médico ha informado adecuadamente al paciente y/o familiares (o representante legal), sobre las características de su padecimiento y las diferentes alternativas terapéuticas, ventajas y desventajas, riesgos y probabilidad de resultados adversos, para que el paciente y/o sus familiares se encuentren en condiciones de tomar la mejor decisión diagnóstica o terapéutica.

Será revocable mientras no inicie el procedimiento para el que se hubieren otorgado y no obligará al médico a realizar u omitir un procedimiento, cuando ello entrañe un riesgo injustificado para el paciente.

Se encuentra contemplada en la Ley General de Salud ARTICULO 77 BIS 37 FRACCIONES V, IX y XIII. Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestaciones de Servicios Médicos, ARTICULOS 80, 81, 82 y 83  y en la Norma Oficial Mexicana 168 del expediente clínico. Esta última señala los elementos que debe contener y los eventos en los que se debe recabar dicho documento.

La Asociación Mexicana de Cirugía General y el Colegio de Postgraduados en Cirugía General a través del Comité de Asuntos Médico-legales han realizado una propuesta de formato que busca servir de guía para la implementación de esta Carta de Consentimiento en todo el país y que se muestra en seguida para ponerla a tu disposición.

Derechos


 

Conozca sus derechos y los de su paciente, el Comité de Asuntos Médicos-Legales pone a su disposición los siguientes documentos:

Carta de los Derechos del Paciente
Carta de los Derechos del Médico
Capítulo 188 Problemas Médico Legales, libro Tratado de Cirugía General
Reproducido con autorización de TRATADO DE CIRUGÍA GENERAL, 
1a/ED. D.R. © 2003 cortesía de Editorial El Manual Moderno, S.A. de C.V.

Cirugía segura


 

Objetivos esenciales del programa

El equipo quirúrgico debe estar plenamente consciente de:

  1. Intervenir al paciente correcto y en el sitio correcto de la cirugía.
  2. Utilizar en forma correcta y adecuada las acciones tendientes a la recuperación anestésica y de control del dolor.
  3. Verificación y atención de los sistemas de alarma de los equipos de la sala de operaciones.
  4. Conocer y saber aplicar las medidas para el restablecimiento de la vía área.
  5. Reconocer en forma eficiente y oportuna la necesidad de reposición sanguínea y los pasos a seguir en su caso.
  6. Prevenir, los riesgos de reacciones alérgicas e interacción de medicamentos.
  7. Aplicar los métodos de reducción de infección del sitio quirúrgico.
  8. Aplicar los procedimientos de control para evitar el olvido de material quirúrgico en cavidades o sitios quirúrgicos.
  9. Identificar y etiquetar correctamente todos los especímenes provenientes de un acto quirúrgico.
  10. Mantener una comunicación estrecha con todo el equipo quirúrgico con el fin de realizar un procedimiento seguro.
  11. Establecer comunicación con el paciente y/o sus familiares sobre la evolución del caso.
  12. Vigilar que la capacidad del hospital es la adecuada para el procedimiento quirúrgico de que se trata.

Modificado y adaptado del programa: “La Cirugía Segura Salvavidas” de la OMS.

 

Líneas de acción de la Secretaría de Salud

  1. Identificación correcta del paciente
    Manejo de medicamentos
    La regia de las 5 “C”
    Paciente correcto
    Medicamento correcto
    Vía correcta
    Dosis correcta
    Rapidez correcta
  2. Comunicación clara
    Hablar claramente, en forma concisa, precisa, oportuna
    Expresarse correctamente, no utilizar expresiones fuertes, o peyorativas
    Escribir sin abreviaturas, acrónimos, símbolos
    Efectúe ejercicios de retroalimentación para el mejor entendimiento, con familiares y el equipo paramédico
  3. Utilización de protocolos o guías diagnósticas reconocidas en el tratamiento
    Anotar en el expediente el “por qué” de cada una de las decisiones tomadas y sus resultados en forma clara y concisa
  4. En cirugías y procedimientos las C son solo cuatro
    Paciente correcto
    Cirugía o procedimiento correcto
    Sitio quirúrgico correcto
    Momento correcto u oportuno
  5. Prevenir las caídas de los pacientes
  6. Prevenir las Infecciones nosocomiales
    El lavado de manos es en forma correcta
  7. Evitar los factores humanos que influyen en la atención
    Cansancio
    Prisa
    Otros factores personales
  8. Corresponsabilidad del paciente y de los familiares en la atención
    Sea paciente con su paciente
    Comuníquese al nivel sociocultural del interlocutor
    Pregunte si tienen dudas y aclárelas
    Verifique la comprensión de lo explicado
    Haga participe a los familiares (elija uno preferentemente) en las explicaciones y aclaraciones
  9. Generación de un clima de Seguridad

 

Check list

El equipo quirúrgico debe efectuar las siguientes acciones:

 

  • ANTES DE LA INDUCCIÓN ANESTÉSICA:
    • Confirmar la identidad del paciente, el procedimiento quirúrgico, el sitio correcto de cirugía y el consentimiento informado.
      • De ser necesario, marcar con tinta indeleble la región anatómica a intervenir.
    • EI equipo de anestesia debe contar con dispositivos, materiales y fármacos necesarios y adecuados.
      • Verificar la adecuada colocación y funcionamiento del oxímetro de pulso antes de la inducción anestésica.
      • Verificar la historia de alergias del paciente y el riesgo de interacciones medicamentosas.
      • Identificar a los pacientes con vía aérea de difícil abordaje o con riesgo de aspiración.
      • Identificar a los pacientes en riesgo de pérdida sanguínea considerable (adultos >500 ml, niños >7ml/kg), así como las medidas para prevenirla y corregirla.
  • ANTES DEL INICIO DE LA OPERACIÓN:
    • Verificar por el cirujano responsable la presencia del equipo quirúrgico.
    • Verificar por los equipos quirúrgico, anestésico y de enfermería en voz alta la identidad del paciente, el procedimiento quirúrgico y el sitio a intervenir.
    • Verificar la adecuada aplicación de antibiótico profiláctico.
  • AL CONCLUIR LA OPERACION:
    • Verificar a través de la enfermera instrumentista que el conteo de instrumental, textiles y agujas esté completo y reportarlo de acuerdo con el cirujano.
    • Identificar y etiquetar correctamente los especímenes de tejido que deberán enviarse a patología .
    • EI cirujano revisa con el anestesiólogo y enfermería los puntos clave de posible riesgo de complicación para la atención postoperatoria inmediata y particular de cada paciente.

Modificado y adaptado del programa: “La Cirugía Segura Salvavidas” de la OMS.

Carta de adhesión

Herramientas


 

 Herramientas que apoyan los programas para la Seguridad del Paciente


1. Introducción

2. Seguridad del paciente

3. Herramientas
  1. Matriz de Riesgo
  1. Análisis Causa Efecto
  1. Líneas de Mejora
  1. Glosario de Términos

4. Ejemplos de uso de las herramienta

5. Lecturas recomendadas
  1. African Partnerships for Patient Safety (APPS). – World Health Organization (WHO), 2009.
  1. Forward Programme. – World Alliance for Patient Safety, first Edition, 2008-2009.
  1. African Partnerships for Patient Safety (APPS) Postcard.- World Health Organization, WHO 2009.
  1. African Partnerships for Patient Safety (APPS) Poster.- World Health Organization, WHO 2009.
  1. Global Priorities for Patient Safety Research, WHO 2009.
  1. Implementation Manual WHO Surgical Safety Checklist 2009
  1. Patient safety: Reduction of adverse events through common understanding and common reporting tools, WHO, June 2003
  1. Lista de verificación, Cirugía segura, OMS
  1. A year of living less Dangerously, Progress Report 2005 WHO
  1. Summary of the evidence on patient safety: implications for research, WHO 2008
  1. Surgical Safety Checklist, WHO
  1. WHO Guidelines for safe surgery 2009
  1. Escala de Valoración de riesgo de UPP, Braden
  1. Escala de Valoración de riesgo modificada de UPP, Norton
  1. August Newletther, Safe Surgery Saves Lives, WHO, 2010
  1. Seguridad del paciente, Informe de la Secretaría, OMSS, Mayo 2006

6. Referencias

Recomendaciones


 

Las 13 Recomendaciones básicas para prevenir Infecciones de Sitio Quirúrgico (ISQ)

  1. Identifica y controla los factores de riesgo (infecciones previas, diabetes, etc.).
  2. Prescribe antibióticos profilácticos cuando esté indicado.
  3. Realiza tricotomía sólo en casos especiales.
  4. Lava tus manos adecuadamente.
  5. Supervisa el quirófano y vigila la esterilización del instrumental e insumos.
  6. Prepara la piel (antiséptico, sellador microbiano).
  7. Maximiza la calidad de la técnica quirúrgica.
  8. Maneja adecuadamente los tejidos.
  9. Protege las heridas.
  10. Vigila la evolución postquirúrgica.
  11. Evita estancias hospitalarias prolongadas.
  12. Controla y registra la infección en el sitio quirúrgico.
  13. Educa a tu paciente y a sus familiares en el cuidado de la herida quirúrgica.

Siempre que sea posible se sugiere implementar todas las recomendaciones del 1er Consenso Mexicano de Prevención de ISQ.

 

SICALIDAD


 

SICALIDAD informa sobre las publicaciones de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM’s) en atención a la salud. Instrucción 321/2011 Agosto, 2011

Campaña Sectorial “Bacteriemia Cero” Julio, 2011

Recomendaciones para el correcto intercambio de información entre el equipo de salud Julio, 2011

Boletín SICALIDAD Número 47 Julio, 2011

Etica Médica


 

Origen e historia de la bioética

La ética es la reflexión crítica sobre los valores y principios que guían nuestras decisiones y comportamientos.

La palabra bioética es un neologismo acuñado en 1971 por Van Rensselaer Potter (en su libro Bioethics: bridge to the future), en el que este autor englobaba la “disciplina que combina el conocimiento biológico con el de los valores humanos”. La prestigiosa  Enciclopedia of Bioethics (coordinada por Warren Reich) define la bioética como “el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y del cuidado sanitario, en cuanto que tal conducta se examina a la luz de los valores y de los principios morales”. En la actualidad abarca no sólo los aspectos tradicionales de la ética médica, sino que incluye la ética ambiental, con los debates sobre los derechos de las futuras generaciones, desarrollo sostenible, etc. (de hecho, el libro de Potter trataba las cuestiones éticas en relación al medio ambiente con perspectivas evolutivas, pero posteriormente el término bioética se ha usado sobre todo para referirse a la nueva ética médica y a la ética de los nuevos avances en biomedicina).

En 1972 André Hellegers crea el Instituto Kennedy de Bioética, en la Universidad Georgetown (Washington DC), siendo ésta la primera vez que una institución académica recurre al nuevo término. Según Warren Reich (1993) la palabra bioética ha tenido éxito en imponerse porque es muy sugestiva y poderosa: “sugiere un nuevo foco, una nueva reunión de disciplinas de una forma nueva y con un nuevo foro que tendió a neutralizar el tinte ideológico que la gente asociaba con la palabra ética”.

El objetivo de la bioética, tal como la “fundaron” el Hastings Center (1969) y el Instituto Kennedy (1972) era animar al debate y al diálogo interdisciplinar entre la medicina, la filosofía y la ética, y supuso una notable renovación de la ética médica tradicional.

Pero ¿qué acontecimientos intervinieron en este nacimiento de la moderna bioética? Hoy está claro que un factor determinante fue el surgimiento de una serie de “paradojas” creadas por el propio avance de la medicina y la tendencia a extender las prestaciones sanitarias:

Para muchos autores, el nacimiento de la bioética (aunque todavía no se le daba ese nombre) ocurrió en 1962, cuando en Seattle (estado de Washington) se decidió crear un comité de legos (no médicos) para decidir qué pacientes tenían preferencia para beneficiarse de la entonces reciente máquina de hemodiálisis. La pregunta subyacente era ¿por qué un avance médico debería crear una nueva discriminación médica? ¿Quién y cómo elegía a los candidatos? La novedad estribaba precisamente en que la respuesta a estos interrogantes no recaía sobre los médicos, sino sobre una representación de la comunidad.

Aunque el Código de Nuremberg (1948) había tratado por primera vez el tema de la experimentación en humanos, en los años 60 se tomó conciencia de que incluso en una sociedad democrática, la misma investigación biomédica sobre sujetos humanos planteaba una gran cantidad de problemas que había que encarar adecuadamente.

En 1972 se divulga el llamado “caso Tuskegee”, un estudio hasta entonces secreto, en el que 400 individuos de raza negra habían dejado de ser tratados contra la sífilis (a pesar de que ya existían tratamientos eficaces) con objeto de estudiar la evolución “natural” de la enfermedad.

El congreso de los EE.UU. establece la “Comisión Nacional para la Protección de los sujetos humanos en el campo de las Ciencias Biomédicas y del Comportamiento”.

En 1978 esta Comisión publica el llamado “Informe Belmont”, con directrices para la protección de los individuos que participen como sujetos de experimentación en Biomedicina, basados en los principios de autonomía, beneficencia y justicia.

A partir de 1967, con los primeros trasplantes de corazón, se plantea el problema de cómo definir la muerte clínica. En 1968 la facultad de medicina de la Universidad de Harvard publica un artículo donde plantea el nuevo criterio basado en la  muerte cerebral.

A su vez esto conectaba con algunos dramáticos casos de coma irreversible, lo que animó el debate sobre la eutanasia y el “derecho a la propia muerte”. En 1975 Karen Ann Quinlan entra en coma irreversible y queda en estado vegetativo persistente. Los padres piden que la desconecten del respirador artificial para que pueda morir en paz. Tras una denegación judicial, hay un recurso, en el que el Tribunal Supremo de Nueva Jersey autoriza la desconexión sobre la base del “derecho a una muerte digna y en paz”. Se reconocía por primera vez que la propia tecnología de soporte vital planteaba la cuestión sobre la eticidad o no de mantener en estado vegetativo a individuos que nunca volverían a tener una vida consciente.

Una de las recomendaciones del Tribunal Supremo que intervino en el caso Quinlan fue la de que los hospitales creasen “Comités de ética” capaces de enfrentarse a este tipo de conflictos. Surgieron directrices sobre la reanimación, sobre el empleo o no de tratamientos costosos para mantener con vida recién nacidos con graves anomalías, etc.

Uno de los factores principales en la transición hacia la bioética fue la crisis del concepto paternalista de beneficencia médica heredado de la tradición hipocrática. El médico ya no puede imponerse (siquiera benevolentemente) al paciente, sino que éste ha de ser informado, para que pueda ejercer sus irrenunciables derechos de autonomía y pueda conceder el consentimiento a los tratamientos. En 1972 se promulga en EE.UU. la Carta de los Derechos de los Enfermos. Las necesidades y preferencias de los pacientes tenían que ser defendidas con fuerza, sobre todo ante una poderosa tecnología mirada a veces con suspicacia, y ante las instituciones.

La universalización de los servicios sanitarios en gran parte de los países occidentales ha obligado a plantearse cómo  financiar y distribuir equitativamente unos recursos limitados, y cómo regular el acceso a distintas tecnologías por parte de los ciudadanos. ¿Cómo se atienden las necesidades básicas sanitarias de todos los ciudadanos? Pero ¿qué son necesidades básicas? ¿Cómo se diferencia entre lo necesario y lo accesorio?

En los años recientes, los avances en Genética y el desarrollo del Proyecto Genoma Humano, en conjunción con las tecnologías reproductivas, están ampliando aún más el campo de la Bioética, obligando a buscar respuestas a retos nuevos:

  • cuestiones sobre reproducción humana asistida. Estatuto ético del embrión y del feto.
    ¿Existe un derecho individual a procrear?
  • sondeos genéticos y sus posibles aplicaciones discriminatorias: derechos a la intimidad genética y a no saber predisposiciones a enfermedades incurables
  • modificación genética de la línea germinal: ¿es moral “mejorar” la naturaleza humana?
  • clonación y el concepto de singularidad individual; derechos a no ser producto del diseño de otros
  • cuestiones derivadas de la mercantilización de la vida (p. ej. patentes biotecnológicas)

El desarrollo de la bioética fue en sus primeros años un fenómeno casi exclusivamente americano. Daniel Callahan, fundador del Hastings Center ha resumido (1993) los factores que contribuyeron a la aceptación de los estudios bioéticos en los EE.UU.:

Aunque algunos de los más importantes bioeticistas eran teólogos o creyentes, enseguida los análisis dejaron de lado a la religión, para centrarse en una bioética laica que pudiera ser operativa en un mundo pluralista. El discurso bioético se sustentaba principalmente en los derechos cívicos, el pluralismo ideológico y se buscaba un consenso y unas estrategias ante esa diversidad cultural.

Ello supuso que la bioética americana hablara un lenguaje de “regulaciones” y “directrices” capaz de enfrentarse a temas complejos. No se trataba tanto de buscar una fundamentación común, sino que partiendo de distintas tradiciones, se llegara a consensos sobre temas concretos, conforme estos se iban planteando. Esto se ha reflejado en Comités de revisión institucionales, en Comisiones asesoras al Presidente o al Congreso.

La bioética americana conectó muy bien con la ola de liberalismo político dominante en las elites educadas, que reconocían como propio el lenguaje de derechos y libertades individuales en una economía de mercado.

Sin embargo, recientemente la propia bioética americana está tomando conciencia de los límites y aporías de un enfoque demasiado escorado hacia los derechos individuales, y está intentando introducir las cuestiones de la justicia distributiva, así como el no olvidar que su finalidad no es estrictamente de llevar a la armonía, sino que también ha de poseer una dimensión “profética”, de plantear dudas a ciertos presupuestos no debidamente elaborados de las sociedades avanzadas.

Notas tomadas de Enrique Iáñez Pareja Universidad de Granada, España

 

Lecturas recomendadas

Callahan. D. (1993) “Why America accepted Biotethics”, Hastings Center Report 23 (6): S8-S9 (suplemento especial dedicado a conmemorar el nacimiento de la bioética)
Gracia, D. (1989) Fundamentos de Bioética. Eudema, Madrid
Gracia, D. (1992) “Planteamiento de la bioética”, en M. Vidal (editor): Conceptos fundamentales de ética teológica. Trotta, Madrid, pp. 421-438
Jonás, H. (1997) Técnica, Medicina y Ética. La práctica del principio de responsabilidad. Ed. Paidós, Barcelona.
Reich, W.T.
(editor principal) (1995)
Encyclopedia of Bioethics (2ª edición). MacMillan, Nueva York.
Thomasma, D.C.,
T. KUSHNER (editores) (1996)
Birth to death. Science and Bioethics. Cambridge University Press (Recientemente -1999- ha salido la edición en español: “Del nacimiento a la Muerte. Ciencia y Bioética)
Vidal, M. (coordinador) (1989) Bioética. Estudios de bioética racional. Ed. Tecnos, Madrid

 

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Consentimiento Informado


 

CARTA DE CONSENTIMIENTO INFORMADO

La Carta de Consentimiento bajo información o de consentimiento informado es de observancia obligatoria en la atención que se proporciona a los pacientes y constituye la evidencia documental de que el médico ha informado adecuadamente al paciente y/o familiares (o representante legal), sobre las características de su padecimiento y las diferentes alternativas terapéuticas, ventajas y desventajas, riesgos y probabilidad de resultados adversos, para que el paciente y/o sus familiares se encuentren en condiciones de tomar la mejor decisión diagnóstica o terapéutica.

Será revocable mientras no inicie el procedimiento para el que se hubieren otorgado y no obligará al médico a realizar u omitir un procedimiento, cuando ello entrañe un riesgo injustificado para el paciente.

Se encuentra contemplada en la Ley General de Salud ARTICULO 77 BIS 37 FRACCIONES V, IX y XIII. Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestaciones de Servicios Médicos, ARTICULOS 80, 81, 82 y 83  y en la Norma Oficial Mexicana 168 del expediente clínico. Esta última señala los elementos que debe contener y los eventos en los que se debe recabar dicho documento.

La Asociación Mexicana de Cirugía General y el Colegio de Postgraduados en Cirugía General a través del Comité de Asuntos Médico-legales han realizado una propuesta de formato que busca servir de guía para la implementación de esta Carta de Consentimiento en todo el país y que se muestra en seguida para ponerla a tu disposición.

Derechos


 

Conozca sus derechos y los de su paciente, el Comité de Asuntos Médicos-Legales pone a su disposición los siguientes documentos:

Carta de los Derechos del Paciente
Carta de los Derechos del Médico
Capítulo 188 Problemas Médico Legales, libro Tratado de Cirugía General
Reproducido con autorización de TRATADO DE CIRUGÍA GENERAL, 
1a/ED. D.R. © 2003 cortesía de Editorial El Manual Moderno, S.A. de C.V.
+ Seguridad del paciente

Cirugía segura


 

Objetivos esenciales del programa

El equipo quirúrgico debe estar plenamente consciente de:

  1. Intervenir al paciente correcto y en el sitio correcto de la cirugía.
  2. Utilizar en forma correcta y adecuada las acciones tendientes a la recuperación anestésica y de control del dolor.
  3. Verificación y atención de los sistemas de alarma de los equipos de la sala de operaciones.
  4. Conocer y saber aplicar las medidas para el restablecimiento de la vía área.
  5. Reconocer en forma eficiente y oportuna la necesidad de reposición sanguínea y los pasos a seguir en su caso.
  6. Prevenir, los riesgos de reacciones alérgicas e interacción de medicamentos.
  7. Aplicar los métodos de reducción de infección del sitio quirúrgico.
  8. Aplicar los procedimientos de control para evitar el olvido de material quirúrgico en cavidades o sitios quirúrgicos.
  9. Identificar y etiquetar correctamente todos los especímenes provenientes de un acto quirúrgico.
  10. Mantener una comunicación estrecha con todo el equipo quirúrgico con el fin de realizar un procedimiento seguro.
  11. Establecer comunicación con el paciente y/o sus familiares sobre la evolución del caso.
  12. Vigilar que la capacidad del hospital es la adecuada para el procedimiento quirúrgico de que se trata.

Modificado y adaptado del programa: “La Cirugía Segura Salvavidas” de la OMS.

 

Líneas de acción de la Secretaría de Salud

  1. Identificación correcta del paciente
    Manejo de medicamentos
    La regia de las 5 “C”
    Paciente correcto
    Medicamento correcto
    Vía correcta
    Dosis correcta
    Rapidez correcta
  2. Comunicación clara
    Hablar claramente, en forma concisa, precisa, oportuna
    Expresarse correctamente, no utilizar expresiones fuertes, o peyorativas
    Escribir sin abreviaturas, acrónimos, símbolos
    Efectúe ejercicios de retroalimentación para el mejor entendimiento, con familiares y el equipo paramédico
  3. Utilización de protocolos o guías diagnósticas reconocidas en el tratamiento
    Anotar en el expediente el “por qué” de cada una de las decisiones tomadas y sus resultados en forma clara y concisa
  4. En cirugías y procedimientos las C son solo cuatro
    Paciente correcto
    Cirugía o procedimiento correcto
    Sitio quirúrgico correcto
    Momento correcto u oportuno
  5. Prevenir las caídas de los pacientes
  6. Prevenir las Infecciones nosocomiales
    El lavado de manos es en forma correcta
  7. Evitar los factores humanos que influyen en la atención
    Cansancio
    Prisa
    Otros factores personales
  8. Corresponsabilidad del paciente y de los familiares en la atención
    Sea paciente con su paciente
    Comuníquese al nivel sociocultural del interlocutor
    Pregunte si tienen dudas y aclárelas
    Verifique la comprensión de lo explicado
    Haga participe a los familiares (elija uno preferentemente) en las explicaciones y aclaraciones
  9. Generación de un clima de Seguridad

 

Check list

El equipo quirúrgico debe efectuar las siguientes acciones:

 

  • ANTES DE LA INDUCCIÓN ANESTÉSICA:
    • Confirmar la identidad del paciente, el procedimiento quirúrgico, el sitio correcto de cirugía y el consentimiento informado.
      • De ser necesario, marcar con tinta indeleble la región anatómica a intervenir.
    • EI equipo de anestesia debe contar con dispositivos, materiales y fármacos necesarios y adecuados.
      • Verificar la adecuada colocación y funcionamiento del oxímetro de pulso antes de la inducción anestésica.
      • Verificar la historia de alergias del paciente y el riesgo de interacciones medicamentosas.
      • Identificar a los pacientes con vía aérea de difícil abordaje o con riesgo de aspiración.
      • Identificar a los pacientes en riesgo de pérdida sanguínea considerable (adultos >500 ml, niños >7ml/kg), así como las medidas para prevenirla y corregirla.
  • ANTES DEL INICIO DE LA OPERACIÓN:
    • Verificar por el cirujano responsable la presencia del equipo quirúrgico.
    • Verificar por los equipos quirúrgico, anestésico y de enfermería en voz alta la identidad del paciente, el procedimiento quirúrgico y el sitio a intervenir.
    • Verificar la adecuada aplicación de antibiótico profiláctico.
  • AL CONCLUIR LA OPERACION:
    • Verificar a través de la enfermera instrumentista que el conteo de instrumental, textiles y agujas esté completo y reportarlo de acuerdo con el cirujano.
    • Identificar y etiquetar correctamente los especímenes de tejido que deberán enviarse a patología .
    • EI cirujano revisa con el anestesiólogo y enfermería los puntos clave de posible riesgo de complicación para la atención postoperatoria inmediata y particular de cada paciente.

Modificado y adaptado del programa: “La Cirugía Segura Salvavidas” de la OMS.

Carta de adhesión

Herramientas


 

 Herramientas que apoyan los programas para la Seguridad del Paciente


1. Introducción

2. Seguridad del paciente

3. Herramientas
  1. Matriz de Riesgo
  1. Análisis Causa Efecto
  1. Líneas de Mejora
  1. Glosario de Términos

4. Ejemplos de uso de las herramienta

5. Lecturas recomendadas
  1. African Partnerships for Patient Safety (APPS). – World Health Organization (WHO), 2009.
  1. Forward Programme. – World Alliance for Patient Safety, first Edition, 2008-2009.
  1. African Partnerships for Patient Safety (APPS) Postcard.- World Health Organization, WHO 2009.
  1. African Partnerships for Patient Safety (APPS) Poster.- World Health Organization, WHO 2009.
  1. Global Priorities for Patient Safety Research, WHO 2009.
  1. Implementation Manual WHO Surgical Safety Checklist 2009
  1. Patient safety: Reduction of adverse events through common understanding and common reporting tools, WHO, June 2003
  1. Lista de verificación, Cirugía segura, OMS
  1. A year of living less Dangerously, Progress Report 2005 WHO
  1. Summary of the evidence on patient safety: implications for research, WHO 2008
  1. Surgical Safety Checklist, WHO
  1. WHO Guidelines for safe surgery 2009
  1. Escala de Valoración de riesgo de UPP, Braden
  1. Escala de Valoración de riesgo modificada de UPP, Norton
  1. August Newletther, Safe Surgery Saves Lives, WHO, 2010
  1. Seguridad del paciente, Informe de la Secretaría, OMSS, Mayo 2006

6. Referencias

Recomendaciones


 

Las 13 Recomendaciones básicas para prevenir Infecciones de Sitio Quirúrgico (ISQ)

  1. Identifica y controla los factores de riesgo (infecciones previas, diabetes, etc.).
  2. Prescribe antibióticos profilácticos cuando esté indicado.
  3. Realiza tricotomía sólo en casos especiales.
  4. Lava tus manos adecuadamente.
  5. Supervisa el quirófano y vigila la esterilización del instrumental e insumos.
  6. Prepara la piel (antiséptico, sellador microbiano).
  7. Maximiza la calidad de la técnica quirúrgica.
  8. Maneja adecuadamente los tejidos.
  9. Protege las heridas.
  10. Vigila la evolución postquirúrgica.
  11. Evita estancias hospitalarias prolongadas.
  12. Controla y registra la infección en el sitio quirúrgico.
  13. Educa a tu paciente y a sus familiares en el cuidado de la herida quirúrgica.

Siempre que sea posible se sugiere implementar todas las recomendaciones del 1er Consenso Mexicano de Prevención de ISQ.

 

SICALIDAD


 

SICALIDAD informa sobre las publicaciones de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM’s) en atención a la salud. Instrucción 321/2011 Agosto, 2011

Campaña Sectorial “Bacteriemia Cero” Julio, 2011

Recomendaciones para el correcto intercambio de información entre el equipo de salud Julio, 2011

Boletín SICALIDAD Número 47 Julio, 2011
+ Ética Médica

Etica Médica


 

Origen e historia de la bioética

La ética es la reflexión crítica sobre los valores y principios que guían nuestras decisiones y comportamientos.

La palabra bioética es un neologismo acuñado en 1971 por Van Rensselaer Potter (en su libro Bioethics: bridge to the future), en el que este autor englobaba la “disciplina que combina el conocimiento biológico con el de los valores humanos”. La prestigiosa  Enciclopedia of Bioethics (coordinada por Warren Reich) define la bioética como “el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y del cuidado sanitario, en cuanto que tal conducta se examina a la luz de los valores y de los principios morales”. En la actualidad abarca no sólo los aspectos tradicionales de la ética médica, sino que incluye la ética ambiental, con los debates sobre los derechos de las futuras generaciones, desarrollo sostenible, etc. (de hecho, el libro de Potter trataba las cuestiones éticas en relación al medio ambiente con perspectivas evolutivas, pero posteriormente el término bioética se ha usado sobre todo para referirse a la nueva ética médica y a la ética de los nuevos avances en biomedicina).

En 1972 André Hellegers crea el Instituto Kennedy de Bioética, en la Universidad Georgetown (Washington DC), siendo ésta la primera vez que una institución académica recurre al nuevo término. Según Warren Reich (1993) la palabra bioética ha tenido éxito en imponerse porque es muy sugestiva y poderosa: “sugiere un nuevo foco, una nueva reunión de disciplinas de una forma nueva y con un nuevo foro que tendió a neutralizar el tinte ideológico que la gente asociaba con la palabra ética”.

El objetivo de la bioética, tal como la “fundaron” el Hastings Center (1969) y el Instituto Kennedy (1972) era animar al debate y al diálogo interdisciplinar entre la medicina, la filosofía y la ética, y supuso una notable renovación de la ética médica tradicional.

Pero ¿qué acontecimientos intervinieron en este nacimiento de la moderna bioética? Hoy está claro que un factor determinante fue el surgimiento de una serie de “paradojas” creadas por el propio avance de la medicina y la tendencia a extender las prestaciones sanitarias:

Para muchos autores, el nacimiento de la bioética (aunque todavía no se le daba ese nombre) ocurrió en 1962, cuando en Seattle (estado de Washington) se decidió crear un comité de legos (no médicos) para decidir qué pacientes tenían preferencia para beneficiarse de la entonces reciente máquina de hemodiálisis. La pregunta subyacente era ¿por qué un avance médico debería crear una nueva discriminación médica? ¿Quién y cómo elegía a los candidatos? La novedad estribaba precisamente en que la respuesta a estos interrogantes no recaía sobre los médicos, sino sobre una representación de la comunidad.

Aunque el Código de Nuremberg (1948) había tratado por primera vez el tema de la experimentación en humanos, en los años 60 se tomó conciencia de que incluso en una sociedad democrática, la misma investigación biomédica sobre sujetos humanos planteaba una gran cantidad de problemas que había que encarar adecuadamente.

En 1972 se divulga el llamado “caso Tuskegee”, un estudio hasta entonces secreto, en el que 400 individuos de raza negra habían dejado de ser tratados contra la sífilis (a pesar de que ya existían tratamientos eficaces) con objeto de estudiar la evolución “natural” de la enfermedad.

El congreso de los EE.UU. establece la “Comisión Nacional para la Protección de los sujetos humanos en el campo de las Ciencias Biomédicas y del Comportamiento”.

En 1978 esta Comisión publica el llamado “Informe Belmont”, con directrices para la protección de los individuos que participen como sujetos de experimentación en Biomedicina, basados en los principios de autonomía, beneficencia y justicia.

A partir de 1967, con los primeros trasplantes de corazón, se plantea el problema de cómo definir la muerte clínica. En 1968 la facultad de medicina de la Universidad de Harvard publica un artículo donde plantea el nuevo criterio basado en la  muerte cerebral.

A su vez esto conectaba con algunos dramáticos casos de coma irreversible, lo que animó el debate sobre la eutanasia y el “derecho a la propia muerte”. En 1975 Karen Ann Quinlan entra en coma irreversible y queda en estado vegetativo persistente. Los padres piden que la desconecten del respirador artificial para que pueda morir en paz. Tras una denegación judicial, hay un recurso, en el que el Tribunal Supremo de Nueva Jersey autoriza la desconexión sobre la base del “derecho a una muerte digna y en paz”. Se reconocía por primera vez que la propia tecnología de soporte vital planteaba la cuestión sobre la eticidad o no de mantener en estado vegetativo a individuos que nunca volverían a tener una vida consciente.

Una de las recomendaciones del Tribunal Supremo que intervino en el caso Quinlan fue la de que los hospitales creasen “Comités de ética” capaces de enfrentarse a este tipo de conflictos. Surgieron directrices sobre la reanimación, sobre el empleo o no de tratamientos costosos para mantener con vida recién nacidos con graves anomalías, etc.

Uno de los factores principales en la transición hacia la bioética fue la crisis del concepto paternalista de beneficencia médica heredado de la tradición hipocrática. El médico ya no puede imponerse (siquiera benevolentemente) al paciente, sino que éste ha de ser informado, para que pueda ejercer sus irrenunciables derechos de autonomía y pueda conceder el consentimiento a los tratamientos. En 1972 se promulga en EE.UU. la Carta de los Derechos de los Enfermos. Las necesidades y preferencias de los pacientes tenían que ser defendidas con fuerza, sobre todo ante una poderosa tecnología mirada a veces con suspicacia, y ante las instituciones.

La universalización de los servicios sanitarios en gran parte de los países occidentales ha obligado a plantearse cómo  financiar y distribuir equitativamente unos recursos limitados, y cómo regular el acceso a distintas tecnologías por parte de los ciudadanos. ¿Cómo se atienden las necesidades básicas sanitarias de todos los ciudadanos? Pero ¿qué son necesidades básicas? ¿Cómo se diferencia entre lo necesario y lo accesorio?

En los años recientes, los avances en Genética y el desarrollo del Proyecto Genoma Humano, en conjunción con las tecnologías reproductivas, están ampliando aún más el campo de la Bioética, obligando a buscar respuestas a retos nuevos:

  • cuestiones sobre reproducción humana asistida. Estatuto ético del embrión y del feto.
    ¿Existe un derecho individual a procrear?
  • sondeos genéticos y sus posibles aplicaciones discriminatorias: derechos a la intimidad genética y a no saber predisposiciones a enfermedades incurables
  • modificación genética de la línea germinal: ¿es moral “mejorar” la naturaleza humana?
  • clonación y el concepto de singularidad individual; derechos a no ser producto del diseño de otros
  • cuestiones derivadas de la mercantilización de la vida (p. ej. patentes biotecnológicas)

El desarrollo de la bioética fue en sus primeros años un fenómeno casi exclusivamente americano. Daniel Callahan, fundador del Hastings Center ha resumido (1993) los factores que contribuyeron a la aceptación de los estudios bioéticos en los EE.UU.:

Aunque algunos de los más importantes bioeticistas eran teólogos o creyentes, enseguida los análisis dejaron de lado a la religión, para centrarse en una bioética laica que pudiera ser operativa en un mundo pluralista. El discurso bioético se sustentaba principalmente en los derechos cívicos, el pluralismo ideológico y se buscaba un consenso y unas estrategias ante esa diversidad cultural.

Ello supuso que la bioética americana hablara un lenguaje de “regulaciones” y “directrices” capaz de enfrentarse a temas complejos. No se trataba tanto de buscar una fundamentación común, sino que partiendo de distintas tradiciones, se llegara a consensos sobre temas concretos, conforme estos se iban planteando. Esto se ha reflejado en Comités de revisión institucionales, en Comisiones asesoras al Presidente o al Congreso.

La bioética americana conectó muy bien con la ola de liberalismo político dominante en las elites educadas, que reconocían como propio el lenguaje de derechos y libertades individuales en una economía de mercado.

Sin embargo, recientemente la propia bioética americana está tomando conciencia de los límites y aporías de un enfoque demasiado escorado hacia los derechos individuales, y está intentando introducir las cuestiones de la justicia distributiva, así como el no olvidar que su finalidad no es estrictamente de llevar a la armonía, sino que también ha de poseer una dimensión “profética”, de plantear dudas a ciertos presupuestos no debidamente elaborados de las sociedades avanzadas.

Notas tomadas de Enrique Iáñez Pareja Universidad de Granada, España

 

Lecturas recomendadas

Callahan. D. (1993) “Why America accepted Biotethics”, Hastings Center Report 23 (6): S8-S9 (suplemento especial dedicado a conmemorar el nacimiento de la bioética)
Gracia, D. (1989) Fundamentos de Bioética. Eudema, Madrid
Gracia, D. (1992) “Planteamiento de la bioética”, en M. Vidal (editor): Conceptos fundamentales de ética teológica. Trotta, Madrid, pp. 421-438
Jonás, H. (1997) Técnica, Medicina y Ética. La práctica del principio de responsabilidad. Ed. Paidós, Barcelona.
Reich, W.T.
(editor principal) (1995)
Encyclopedia of Bioethics (2ª edición). MacMillan, Nueva York.
Thomasma, D.C.,
T. KUSHNER (editores) (1996)
Birth to death. Science and Bioethics. Cambridge University Press (Recientemente -1999- ha salido la edición en español: “Del nacimiento a la Muerte. Ciencia y Bioética)
Vidal, M. (coordinador) (1989) Bioética. Estudios de bioética racional. Ed. Tecnos, Madrid

 

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